Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

El sida

El SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es una enfermedad causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Este virus destruye o daña las células del sistema inmune de la persona interfiriendo en la capacidad del cuerpo de luchar efectivamente contra los virus, bacterias y hongos que causa la enfermedad. La infección por VIH hace que la persona sea más susceptible a infecciones que normalmente el cuerpo humano puede resistir como la neumonía, la meningitis y cierto tipo de cáncer.

Al virus y a la infección se les conoce como VIH. El término SIDA es utilizado para catalogar a las etapas tardías de la infección por el virus del VIH. Pero, ambos términos, VIH y SIDA se refieren a la misma enfermedad.

Normalmente, los glóbulos blancos y anticuerpos atacan y destruyen a cualquier organismo extraño que entra al cuerpo humano. Esta respuesta es coordinada por un tipo de células llamados linfocitos CD4. Desafortunadamente, el VIH ataca específicamente a los linfocitos CD4 y entra en ellos.

Una vez adentro, el virus les inyecta su propio material genético y los utiliza para replicarse o hacer copias de sí mismo.

Cuando las nuevas copias del virus salen de las células a la sangre, buscan a otras células para atacar. Mientras, las células de donde salieron mueren. Este ciclo se repite una y otra vez. Por lo tanto, muchas copias del HIV se producen todos los días. Para defenderse de esta producción de virus, el sistema inmune de una persona produce muchas células CD4 diariamente.

Sin embargo, el virus gana. El número de células CD4 disminuye progresivamente y la persona sufre de inmunodeficiencia, lo cual significa que la persona no puede defenderse de otros virus y bacterias que causan enfermedades.

FACTORES DE RIESGO

El VIH se transmite de las siguientes formas:

Transmisión sexual. Las personas se pueden infectar con el HIV si tienen sexo vaginal, anal y sexo oral con una persona infectada cuya sangre, semen o secreciones vaginales entran a su cuerpo. El virus se encuentra en el semen y en las secreciones vaginales de una persona que está infectada y entra al cuerpo a través de laceraciones o pequeñas lesiones en el recto o vagina durante la actividad sexual.

Transmisión a través de sangre infectada. En algunos casos, el virus puede transmitirse a través de la sangre y productos de sangre que se recibe por transfusiones de sangre. Sin embargo, actualmente el riesgo de adquirir el virus del SIDA o VIH a través de una transfusión es extremadamente bajo ya que la sangre es probada para ver si está infectada con el virus antes de transfundirla.

Compartiendo jeringas. El VIH se transmite a través de jeringas y agujas contaminadas con sangre infectada. El evitar el uso de drogas intravenosas es la forma más efectiva de prevenir la infección. Sin embargo, si ésta no es una opción, se recomienda utilizar cloro para esterilizar las jeringas y agujas y prevenir la transmisión del VIH.

Transmisión a través de pinchazos por aguja. La transmisión del HIV de pacientes infectados a médicos o enfermeras es baja. El riesgo es aproximadamente 3 en 1,000.
Transmisión de madre a hijo. Alrededor de un cuarto a un tercio de las mujeres embarazadas infectadas con el virus del SIDA lo transmiten a sus bebés.

desobediencia juvenil

Por temporadas los niños desafían los deseos de los padres. Esto es parte de su crecimiento y prueba de la forma en que los están guiando y de lo que se espera de los adultos.

Solamente tienen un camino los niños para aprender y descubrir su propio camino, expresar su individualidad y alcanzar un sentido de autonomía. Conforme alcanzan su independencia ganan y comprometen a sus padres en conflictos. Descubren los linderos de las reglas de sus padres y su autocontrol.

A veces, sin embargo, estos conflictos son más frecuentes que conflictos ocasionales y son un patrón en la forma de interactuar padres e hijos. La desobediencia puede ser debida a una variedad de causas. En ocasiones, es debida a que los padres esperan una respuesta irracional por parte de sus hijos. O puede estar relacionada a un trastorno del temperamento del niño, o a problemas escolares, estrés familiar, o conflictos entre sus padres.

En algunas ocasiones, estos niños han demostrado a lo largo de su crecimiento, un patrón persistente de desobediencia, comenzando en sus primeros años. Ellos resisten la autoridad de los padres, desobedeciéndolos. Pueden ser tercos en decirle a sus padres NO cuando le piden hacer algo. En muchas ocasiones, este comportamiento se presenta solamente en la casa; en otras, es un patrón que se presenta con todas las figuras de autoridad (maestros, nanas, abuelos). Por supuesto, esta última situación es más preocupante.

Otros jovenzuelos, quienes generalmente son cooperadores y agradables, pueden ser súbitamente irrespetuosos y desobedientes durante la mitad de su niñez. Esto es una señal que están experimentando un tumulto interno o que un nuevo estrés se está presentando a su alrededor como abuso o falla escolar. Su hostilidad está centrada al blanco inmediato, y es una manera de copiar y expresar el estrés que sienten.

Algunos niños tienen una larga historia de estar fuera de control y carentes de cooperación. Esto es un problema muy serio. Cuando los niños han estado desobedientes por largos periodos, sin querer dialogar y tienen arranques en contra de sus padres y otros; es señal que existe un conflicto y desorganización con la familia entera. Puede incluir un castigo severo y problemas en la relación familiar, incluyendo la agresión física entre los miembros de la familia. Los niños pueden desechar la autoridad de sus padres, sintiendo que su mamá y papá desaprueban no solo su comportamiento, sino también a ellos como personas. Así, estos jovenzuelos aprenden a estar infelices con ellos mismos, y su autoestima puede deteriorarse enormemente. Gradualmente, si la relación familiar continua deteriorándose, estos niños persisten y se incrementa su enojo, tristeza, hostilidad y agresividad.

Muchos niños desobedientes no comunican sus razones para estar enojados o inconformes, o sus padres son incapaces de entender que están tratando de expresar. Esta ruptura en la comunicación se presenta si el niño no está recibiendo suficiente atención de sus padres, probablemente debida a que la preocupación de sus padres está centrada en sus propias vidas, carreras y problemas.

Para algunos niños, la agresividad y el comportamiento desobediente es una respuesta a la violencia que ven en su familia. Los niños que crecen en un ambiente abusivo, su comportamiento agresivo parece una manera razonable de tratar su coraje o frustración, o parece la manera de resolver los problemas entre las personas. Muchas familias que tienen niños desobedientes recurren al abuso físico como una de sus técnicas para disciplinarlo, pero el castigo físico lleva a mayor comportamiento agresivo por parte del niño, y un círculo vicioso se establece. Los niños que crecen en éste ambiente están expuestos a problemas durante toda su vida con la relación interpersonal y las autoridades.

Como padre, tiene que tener en mente que el periodo intermedio de la niñez, es un periodo vulnerable de la vida. Los niños jóvenes que están en la edad escolar son egocéntricos, pensando que todos los sucesos que se presentan alrededor de ellos tienen que ver con ellos. Por ejemplo, en las familias en que existen conflictos maritales, los niños malinterpretan esos problemas, concluyendo que ellos han estado equivocados, y han disgustado a sus padres. En el proceso, su autoestima baja y se vuelven vulnerables para reaccionar en forma inapropiada para los sucesos a su alrededor.

¿Que pueden hacer los padres?

Cuando tienen un hijo desobediente en forma crónica, examine las posibles causas de su tumulto interno y rebelión. Si éste ha sido un patrón persistente que ha continuado durante toda la mitad de su niñez, deberán evaluar muy de cerca su situación familiar: ¿Cuánto respeto existe entre los miembros de la familia?, ¿Se respetan unos a los otros, sus ideas, su privacidad y valores personales?, ¿Cómo trabaja la familia estos conflictos?, ¿Se resuelven los conflictos por medio de una discusión racional, o recurren en forma regular a la violencia?, ¿Cuál es el estilo usual de relacionarse con su hijo(a), y que formas de disciplinarlo generalmente utiliza?. ¿Qué tantos gritos y golpes hay?, ¿Acaso usted y su hijo(a) tienen personalidades y formas de estar muy diferentes que produce fricción entre ustedes?, ¿Su hijo está teniendo problemas escolares o con sus compañeros?, ¿Acaso la familia está pasando por algún momento estresante?.

Si su hijo recientemente comenzó con la falta de respeto y desobediencia, dígale que ha notado una diferencia en su comportamiento y que usted percibe que está descontento o forcejea. Con su ayuda, trate de determinar la causa específica de su frustración o descontento. Este es el primer paso para ayudarlo a cambiar su comportamiento.

En respuesta a la continua desobediencia de su hijo, debe examinar su estilo y patrón de paternidad. Incluyendo su propia personalidad. ¿Cómo se despertó?, ¿Qué tan consistentes son sus esfuerzos de disciplina?, ¿Premia la cooperación, o simplemente reacciona a los conflictos y la desobediencia?, ¿Acaso usted y su cónyuge se apoyan uno al otro?, ¿Están de acuerdo en la manera de disciplinar?.

Si reacciona con su hijo(a) explotando o perdiendo el control, el responderá con desobediencia y en forma irrespetuosa. En contraste, será más obediente, cuando se encuentre en calma, cooperador y consistente. Él aprenderá a ser respetuoso, si usted es respetuoso con el(la) y otros en la familia. Si es irrespetuoso y está fuera de control, imponga un tiempo para que se calme y recobre su autocontrol.

Haga que su hijo se disculpe por la falta de respeto cometida en contra de usted u otros, como una forma de demostrar su autoridad como padre y mayor.

Cuando su hijo sea obediente y respetuoso, hágaselo notar, prémiele su comportamiento, incluso la simple cooperación y resolución de su discordancia. Este esfuerzo positivo será siempre más exitoso que el castigo de la discordancia.

violencia intrafamiliar

CATEGORÍAS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Las categorías de la violencia intrafamiliar se definen según el contexto en que ocurren los actos y fundamentalmente de acuerdo a la identidad de la víctima, la que generalmente se encuentra dentro de los grupos definidos culturalmente como los de menor poder en la estructura jerárquica de la familia.

Dado que en el marco de una cultura patriarcal las variables decisivas para establecer la distribución del poder son género y edad, los miembros de la familia en mayor riesgo y quienes son las víctimas más frecuentes determinan las distintas categorías de la violencia intrafamiliar, estas son: La violencia hacia la mujer (y en la pareja), el maltrato infantil, el maltrato al adulto mayor y la violencia hacia los discapacitados (físicos y mentales), estos últimos se consideran como una categoría individual dada su particular condición de vulnerabilidad